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AMBROSIO MALNATTI, EL PREPARADOR DE CAMPEONES Y SU ESPECIAL RECOMENDACIÓN


Ambrosio Malnatti, el Preparador de campeones y su especial recomendación

Ambrosio Malnatti uno de los más prestigiosos entrenadores que actúo en nuestro medio. Cuando ganó con Perinox en Chile con los colores del Quaker State y la monta de Jorge Guajardo

Todas las mañanas, cuando el experimentado entrenador Ambrosio Malnatti mandaba por su desayuno, solía siempre hacer una recomendación especial para el encargado de su preparación: “Díganle que es para mí”. Esta frase se hizo famosa en el viejo hipódromo de San Felipe, especialmente entre los que atendían los kioskos de expendio de comida y bebidas. Y es que a Malnatti no se le mandaba un desayuno cualquiera. A él se le enviaban dos panes franceses con queso fresco y media botella de pisco que consumía, poco a poco, en el transcurso de la mañana mientras veía a sus caballos. Todos los días era lo mismo. A cuanta persona comisionaba traer su desayuno, le hacía la misma advertencia, es decir, no olvidarse de decir que "era para él".

A fines de la década del 40, mi hermano mayor, llamado Felipe como mi padre, comenzó a realizar faenas de vareador, junto con mi primo Edgard Enrique Paz Rivas en el corral de Malnatti. Ambos llegaron ilusionados por los éxitos de su gran amigo Floro Guerra, deseando también ingresar a la Escuela de Jockeys que por entonces dirigía Isaías Gonzales, quien se había retirado como jinete después de exitosas 30 temporadas. Floro Guerra fue integrante de la primera promoción que salió de la Escuela en 1944 al lado de Pablo Graña, Rodolfo Pastor y Felipe Fonseca, entre otros. Sus triunfos fueron constantes y eso entusiasmó a mis parientes para seguir sus pasos. Más de dos años estuvieron paseando, cuidando y aseando a los caballos pero el peso y la talla jugaron en contra de sus deseos.

Sin embargo tuvieron la enorme satisfacción de conocer y ganarse sus propinitas con Ambrosio Malnatti. Muchas veces le llevaron su “desayuno” cumpliendo al pie de la letra la recomendación del maestro. Ellos fueron testigos de la vitalidad que tenía el “Zorro” Malnatti para el trabajo y de las largas horas que dedicaba a sus caballos.
Ambrosio Malnatti fue uno de los pocos preparadores que actúo en los hipódromos de Santa Beatriz, San Felipe y Monterrico, ejerciendo su profesión desde 1919 hasta 1969 en que se retiró lleno de triunfos y toda una vida dedicada a la hípica. Su vasta experiencia le permitió superar las dos mil victorias, ganando todos los clásicos del calendario de nuestro medio. Encabezó la estadística de preparadores en 20 oportunidades. Ganó 8 veces el Derby, 6 la Polla de Potrancas, 10 la Polla de Potrillos, 9 el Enrique Ayulo Pardo, 6 el Ortiz de Zevallos y en 9 ocasiones el Gran Premio Nacional.

Nació en Argentina y vino al Perú en 1915. Buscando datos relacionados con el clásico Velocidad y su primera versión encontré una curiosa anécdota que tiene que ver con Miss Ketty, la ganadora de las dos primeras pruebas y el entonces jinete Ambrosio Malnatte – así firmaba el que luego sería famoso entrenador de caballos cuando llegó al Perú desde Argentina – que ocurrió en el año de 1915 en el morisco hipódromo de Santa Beatriz. Resulta que cierto día Miss Ketty que ya había dado muestras de su calidad, fue anotada en una prueba de hándicap sobre la milla donde le correspondía correr con 59 kilos, dando mucha ventaja en el peso a sus rivales. En su corral decidieron de todas maneras correrla como para que sirva de ejercicio para una posterior competencia. Sabiendo que era difícil el compromiso y se podía bajar unos puntos en la tabla, buscaron entonces a Malnatte para que la corrieran, jinete que era más malo que maní crudo y en consecuencia no era necesario darle instrucciones. Vino la carrera y la yegua partió retrasada y Malnatte no atinó a nada y solo soltó las riendas. Pero la yegua, viéndose libre empezó a acercarse al grupo de los punteros hasta que en los 1000 metros ya estaba adelante y cruzó el disco en primer orden.  Fue el único triunfo que alcanzó el joven Malnatte en su carrera como jockey que, de paso, fue muy fugaz ya que con buen criterio enmendó el error de querer ser jinete para convertirse en preparador, campo en el que si destacó sobremanera ya con el nombre de Ambrosio Malnatti, especialmente en la “era de oro” del stud Quaker State del recordado turfman don Juan Magot Roselló, aunque también hizo muy buena campaña con los créditos de los studs Pasamayo, Ica y Los Fresnos.

Previamente entró a trabajar en Santa Beatriz como capataz en el stud Llano a órdenes primero de Juan Pianezzi y luego de Alfredo Casella. El stud Llano fue de propiedad del señor Baldomero Aspíllaga y tuvo una corta pero importante campaña entre los años 1916 hasta mitad del 19, llegando a ser gran rival del poderoso Porte Bonheur con sus créditos Fugace. Miss Ketty, Febrero y especialmente Ruso con el que gana el Derby en 1917. Sin embargo esta ecurie desaparece al triunfar la revolución que lleva al gobierno a don Augusto B. Leguía, rival político del señor Aspíllaga.
Con algunos elementos del Llano, don Enrique M. Artola funda el stud Lima y pone sus caballos a cargo de Ambrosio Malnatti que recibe así su patente de preparador. Anecdóticamente a éste se conocía como Manatte y con ese nombre obtuvo su patente en 1919. Recién a partir de 1926 figura ya con su verdadero apellido.
La total dedicación a su profesión y el amor que profesaba por los caballos le hizo escalar rápidamente posiciones. Fue entrenador del Versalles que tuvo al famoso Misterio entre sus filas. Lo fue del Blanco y Oro con sus cracks Bristol y Nimbus. También lo fue del Pasamayo del inolvidable Postin, además de Postor y Polly.
Pero su época de oro naturalmente que fue con el stud Quaker State de don Juan Magot Roselló. Una sociedad que duró muchos años, llena de tardes gloriosas y triunfales y que atrajo aficionados a raudales tanto en San Felipe como en Monterrico. Hablar de esos años es referirse a la magia de Antón Vásquez, aquel extraordinario jinete chileno que hizo delirar a las tribunas con sus aplaudidos triunfos. Es recordar a Pertinaz y su propia hermana Parlona. De Pamplona, Perinox, Propina, Pendenciero, Perigord y de muchos otros auténticos campeones. Y como nos hizo recordar el amigo Fernando Rodríguez Larraín, el triplete Quaker State-Malnatti-Antón Vásquez se completaba con los caballos que se criaban en el entonces prestigioso Haras Chillon, que eran prácticamente la totalidad de los cracks y muy buenos caballos de ellos.

Ambrosio Malnatti alcanzó su primer Derby en 1920 con Altanero (Llano y Peca) del stud Lima y en 1925 lo obtuvo con Misterio (Crucker Out y Miss Ketty) del Versalles, en pruebas disputadas en Santa Beatriz. Ya en San Felipe lo hizo en 1949 con Pavero (Corsican y Pavada) del stud Pasamayo; en 1953 con Sherbet (Shere Ali y La Chatearoux) del Quaker State; en 1954 con Pirulin (Postin y Kitty) del Pasamayo; en 1956 con Pencil (Postin y Tynesi Tilly); en 1957 con Perigord (Pertinaz y Pattern); y en 1959 con la gran Pamplona (Postin y Society´s Way) estos tres últimos del Quaker State.

En 1962 obtuvo una extraordinaria victoria con Perinox en el OSAF sobre 1500 metros en la arena del Hipódromo Chile, derrotando por cinco cuerpos a los locales Nelson y Nipon. Y con la gran Pamplona, la valiente castaña, alcanzó un brillante tercer lugar de los crack brasileños Escorial y Farewell en el Gran Premio Internacional 25 de Mayo  corrido con motivo de la celebración del Sesquicentenario de la República Argentina en el hipódromo de San Isidro y quinta en otro importante internacional disputado en la grama del Club Hípico de Chile corriendo con un abceso en la cruz que la mortificaba bastante. 

En su vida profesional obtuvo muchas notables victorias pero quizá la que más lo emocionó fue aquel encuentro de Pertinaz con Guignol en el histórico clásico La Copa del domingo 5 de julio de 1953. Pertinaz con su clase incomparable logró quebrar a Guignol sobre la raya, sacándole un pescuezo de ventaja mientras que El Mago remataba a cabeza. Fue en realidad una gran carrera desde el principio hasta el final donde solo la clase de Pertinaz pudo vencer a Guignol. 
Malnatti sostuvo que había sido la mejor recompensa a sus esfuerzos. “No pueden ustedes imaginar los desvelos que he pasado para conseguir volver a la pista a este notable corredor, por lo mismo que apreciaba lo bueno y lo noble que es y deseaba desquitar de la mala suerte que lo acompañó a los tres años al no poder ganar ninguno de los grandes clásicos por factores extraños a su alta clase” declaró. Y es que Pertinaz a pesar de ser un campeón no logró ganar ninguna de las coronas acosado por una serie de problemas y de circunstancias desfavorables que terminaron por bautizarlo como “el Campeón sin Corona”. Pero también tuvo momentos muy triste que lo hicieron llorar como aquella vez que el gran Misterio perdió el invicto y cuando Bristol fracasara inesperadamente en el Derby del 27.
Su primer triunfo como preparador lo alcanzó en Santa Beatriz el domingo 10 de agosto de 1919 con Pawlova del stud Lima y su última victoria fue en Monterrico el jueves 12 de junio de 1969 con Rabka con los colores del stud G. Amunátegui.
En 1939 terminó por primera vez como líder de la estadística y luego lo fue del 40 al 44 y del 48 al 59 en forma ininterrumpida. Luego también lo fue en 1961 y en 1962. Es decir toda una vida dedicada a la hípica y de un profundo amor por su profesión.


Juan José Esquerre Pasco


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