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“VOLVIÓ DE ENTRE LOS MUERTOS” PARA MONTAR Y GANAR OTRA CARRERA


“VOLVIÓ DE ENTRE LOS MUERTOS” PARA MONTAR Y GANAR OTRA CARRERA

Declan Murphy en una de sus imponentes victorias en prueba de obstáculos

El sueño de Declan Murphy era ser abogado pero terminó siendo jinete profesional y de los buenos consiguiendo ganar pruebas de importancia que lo convirtieron en el ídolo de todos. Sin embargo, el momento que cambió su vida llegó para siempre cuando tenía 28 años.

Fue en 1994 en una reunión de vacaciones de mayo en Haydock Park. Murphy estaba en la cima de su carrera y llevaba al caballo Arcot que era el gran favorito en una prueba de obstáculos. Cuando estaba por pasar el último obstáculo, la pareja calculó mal y cayó. Mientras Murphy yacía inconsciente en el suelo, otro caballo con un casco golpeó su cabeza y destrozando su cráneo en 12 lugares. Fue una lesión tan grave que en unos días el Racing Post ejecutaría su obituario bajo el titular: "Declan Murphy muere en caída de horror", pero Murphy, veinte años después, “volvió de entre los muertos” para montar y ganar otra carrera. La conmovedora historia de este jinete ganó espacios especiales en los medios de difusión, especialmente de la BBC de Londres y se escribió un libro que fue un verdadero best seller.

Él tenía unos cuatro años cuando se sentó por primera vez en un poni. En el lugar donde creció -una aldea en County Limerick, en Irlanda- los niños tenían acceso a los ponis con la misma facilidad que en otros lados, los pequeños tienen acceso a bicicletas. Así aprendió a montar a pelo pero se requería bastante coraje, pues cuando uno caía nadie venía a ayudarlo a volver a subir al caballo.

Sin embargo, señala haber sido un destacado corredor aficionado pero nunca le interesó hacerse profesional. Su sueño siempre fue ser abogado e incluso empezó a estudiar Derecho Criminal en la Universidad de California.

Un buen día, recibió una invitación para correr para un famoso entrenador de caballos en Inglaterra, llamado Barney Curley y fue él quien lo introdujo al mundo de las carreras profesionales.

“La sensación más increíble que uno puede tener montando a caballo es cuando logras una perfecta sintonía con el andar del animal… ser uno con una enorme bestia de media tonelada mientras galopa a más de 60 kilómetros por hora. Genera una adrenalina increíble. Uno trata de calcular el ritmo para hacer que el caballo termine la carrera con toda su fuerza” ha contado en cuentas entrevistas le hicieran. En poco tiempo se hizo famoso, ganando las principales carreras hasta que vino el lamentable accidente. El día de la fatídica tragedia estaba montando al favorito, Arcot, y era la última carrera importante de la temporada. Había sido un año fantástico: había ganado 60 carreras.

Recuerda que Arcot saltó la penúltima valla comandando el grupo de participantes, pero de pronto todo empezó a salir mal. Faltando 200 metros para la última valla sintió que su caballo no tenía la fuerza para mantener su galope. Tomó una decisión táctica y acortó las riendas. Había calculado todo perfectamente pero en un instante de locura el animal dio un paso demasiado largo, su pelvis se quebró y chocó contra

la valla. Murphy salió lanzado hacia adelante y su cabeza chocó contra la cabeza del animal, dejándolo inconsciente antes de caer al suelo. Otro caballo que venía atrás lo pisó.

A su madre nunca le gustó que fuera jinete, pero a su padre le encantaba y estaba muy orgulloso de sus logros. Ambos estaban mirando la carrera por televisión ese día, al igual que su novia, Joanna.

Ellos lo habían visto caer muchas veces y sabían que estaba todo bien cuando el comentarista de la carrera decía “y ahí está Declan Murphy, nuevamente de pie”. Sin embargo esta vez el comentarista solo pudo decir que “no tenemos noticias sobre el estado de Declan Murphy, los mantendremos al tanto”.

Lo llevaron al hospital y le conectaron a un sistema de soporte vital. El cirujano que lo operó le dijo a su novia Joanna que había sufrido un enorme daño cerebral y que la situación era crítica. Le dijo que tenía un 50% de posibilidades de sobrevivir, y que si lo hacía probablemente iba a tener secuelas graves.

Los médicos recomendaron desconectarle del sistema de soporte vital pero la decisión la debían tomar sus padres, que estaban viajando desde Irlanda. Su papá tiene miedo a volar así que venía por barco. Esto retrasó la decisión, que podía haberse hecho a las tres horas si hubieran decidido volar. Pero en lugar de eso, tardaron diez horas. Murphy milagrosamente recuperó la conciencia a las siete horas. En medio de todo esto, el hospital había dejado de publicar informes sobre su estado así que los diarios lo tomaron como una señal de que había muerto. Murphy tenía 28 años cuando ocurrió su accidente. Cuando despertó del coma mentalmente había quedado como si tuviera 12.

No podía recordar los últimos años de su vida, incluyendo su relación con Joanna. “Estaba muy mal. No podía caminar, no podía comer, estaba entubado y postrado en una cama de hospital. Muchas veces pensé “no lo lograré”. Pero decidí “engañar” a mi mente, haciendo las cosas en dosis pequeñas. Por ejemplo, si un día lograba caminar 10 metros con muletas, al día siguiente caminaba 12”.

Señala que una de las cosas más difíciles que perdió a consecuencia de su accidente fue la relación con Joanna. No la podía recordar como su pareja y en su cabeza de niño de 12 años, la sentía como una hermana.

Murphy no recordaba nada de su tiempo como jinete profesional. Cuatro años y medio se limpió el día que despertó en el hospital. "Esa fue la cosa más difícil", admite. "Lo último que recordé fue que estaba en California cuando tenía 22 años estudiando en UCLA y montando caballos en mi tiempo libre. Me desperté y en mi cabeza pasé de tener esta gran vida como un estudiante eterno a no poder moverme ni hacer nada. No sabía qué había sucedido ni cómo llegué allí. No recuerdo los últimos años". Él describe su situación después de la lesión como "una guerra de tres vías entre su cuerpo, su mente y su espíritu".

El día del lamentable accidente conduciendo al favorito Arcot

                   El día del lamentable accidente conduciendo al favorito Arcot

Fue una batalla intensamente privada y una basada en algo precario y siempre cambiante: reconocer los años perdidos sería reconocer que quizás no se recuperaría. Muchas veces sentía que perdía la cordura y necesitaba algo en que enfocarse para no enloquecer. Así que se puse una meta: volver a montar un caballo. Subirse a un caballo por primera vez después de su accidente fue una experiencia surrealista. Simplemente se sentó ahí, sintiendo al caballo debajo de él. Un tiempo más tarde se animó a galopar y cuando se bajó caminó a su lado, sintiendo el ruido de sus pisadas y de su corazón. Fue ahí cuando decidió volver a correr. Sintió que era algo que tenía que hacer, tenía que probarse a sí mismo que podía. Y por suerte lo logró, 18 meses después de su accidente competió en la carrera de Chepstow, en Gales, y ganó. En ese instante la enorme carga de las expectativas desapareció. Ya no tenía que demostrarle nada a nadie. Logró probar que podía hacer todo igual que había podido hacerlo antes.

Se mudó a Nueva York y construyó una vida nueva y confortable como inversionista y desarrollador inmobiliario. En 2005, se casó con Zulema, una mujer española que conoció en una fiesta en Londres.


Declan Morphy

Declan Morphy


Juan José Esquerre Pasco

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