Sugerencias
COLUMNAS PERIODÍSTICAS

UNA REINA DE SUDAMÉRICA LLAMADA FLOR DE LOTO


Una Reina de Sudamérica llamada Flor de Loto

Flor de Loto corrió 74 carreras alcanzando 54 triunfos, incluyendo tres internacionales en Perú, Argentina y Uruguay

Somos de los que opinan que Flor de Loto también merece un monumento al lado del que tiene en Monterrico el extraordinario Santorin, parecer compartido por miles de aficionados que tuvimos la suerte de ver en acción a la inolvidable hija de Fort Duke y Troika.
Si bien es cierto que, generalmente, se premia a los ejemplares que fueron campeones en distancias de fondo, debemos convenir que esta postura no debe regir para Flor de Loto teniendo en cuenta su impresionante campaña que la llevaron a ser calificada como la mejor velocista en Sudamérica.
Desde hace muchos años, el cariño que los hombres sienten por los caballos de carrera ha hecho que su memoria se perpetúe en cuadros, esculturas y monumentos en diversas partes del mundo. 
Ahí están las pinturas que reproducen a Saint Simon, Ormonde, Hurry Up y otros fantásticos caballos y que son verdaderas bellezas. Gladiateur tiene su escultura en el hipódromo de Longchamps y Man O´War en Kentucky. Famosa también es la obra que se levanta en memoria de Kincsem, en Budapest, que recuerda a la yegua más grande de todos los tiempos criada en Hungría en 1874, ganadora de 54 carreras en cinco países. En Newmarket se encuentra la estatua de bronce de ese impresionante caballo que fue Hyperion. Y, por supuesto, existe la de Santorin, en Monterrico.
Flor de Loto corrió un total de 74 carreras a lo largo de seis temporadas. Ganó 54 de ellas, incluyendo 52 clásicos, tuvo 17 figuraciones y sólo en tres oportunidades entró fuera del marcador. Algo realmente sensacional aquí y en cualquier parte del mundo. 
Entre sus victorias figuran tres pruebas internacionales en tres diferentes países (Perú, Argentina y Uruguay) en un lapso de apenas diez meses (de marzo de 1973 a enero de 1974), habiendo representando a nuestro país en nada menos que en seis carreras de carácter internacional, hazaña de categoría mundial que ningún otro ejemplar ha podido igualar.
Flor de Loto nació el primer día del mes de diciembre de 1968 en el haras San Martín . Este criadero fue fundado por el ingeniero Rodolfo Trujillo, un señor de señores, gran aficionado y amante del pura sangre de carrera, injustamente olvidado en el calendario clásico peruano. El haras San Martín llegó a convertirse en uno de los mejores en su época, ganando varias veces la estadísticas y de donde salieron verdaderos campeones como Verona, Ojo Mágico, Giuglio, Tunja, Tanino, Tabasco, Torvo, Palao, Tronco Móvil, Zinita, Florescencia, Lágrima Christie, entre muchos otros, incluyendo a la corredora Troika, precisamente madre de Flor de Loto. 
En los remates, la hija de Fort Duke y Troika fue adquirida por la señora Judith Aragón de Natters y en toda su extensa campaña lució los tradicionales colores del stud Tania, de su propiedad. Su debut tuvo lugar un domingo 21 de marzo de 1971 en el kilómetro. De un color alazán y con 450 kilos de peso, se presentaba precedida de estupendos trabajos, bajo la preparación de Luis Palma y la monta de Eduardo Manrique. No salió favorita, mereciendo el segundo boletaje adelantada por Wichita que también se estrenaba. En esta su primera presentación en público, derrotó claramente a Agua de Nieves y Madrileña en 57”1/5 lo que revelaba desde un principio sus grandes condiciones como velocista.
Después de su triunfal estreno fue curada de cañeras y retornó a las pistas tres meses más tarde corriendo una condicional para ganadores de una sobre 1400 metros. Tras puntear hasta los últimos 250 metros, se fue parando para entrar en la sexta ubicación llevada por el aprendiz Carrillo. En su siguiente, con Sergio Vera en sus controles, se dio el lujo de marcar 56”4/5 imponiéndose cómodamente sobre Rule All y dejando en claro que la recta era su distancia ideal. De ahí fue al campo clásico donde se cansó de ganar pruebas en recta y en tiempos sorprendentes, derrotando aún a ejemplares mayores y verdaderos especialistas en el kilómetro.
Extraordinarios fueron sus encuentros con Singular, Ups, Viareggio, Greek Prince, Barcelona, La Enana, Fenelón, Get Off, La Velouse, Satanás y muchos otros “monstruos” de la velocidad.
La engreída del Tania gozaba de una estupenda salud, admirable corazón, valentía sin par y sobretodo un pique inicial al salir del partidor que dejaba prácticamente parados a los rivales que le salían al frente. 
Con Greek Prince protagonizó aplaudidos encuentros, especialmente aquel match en el premio “Partícula” disputado en marzo del 72 ante una impresionante cantidad de aficionados. Qué tales finales que se vieron aquella noche. Los últimos 200 metros fueron extraordinarios. Greek Prince venía adelante y la valiente Flor de Loto que descontaba metro a metro. Así fueron luchando hasta el final cuando la meta los sorprendió con una cabeza de ventaja a favor del potrillo del San Fernandino. 
Pero lo más saltante de la campaña de Flor de Loto fueron aquellas victorias internacionales en tres países diferentes. El 10 de marzo de 1973 lo hizo en Monterrico, con ocasión del Gran Premio Internacional América donde estuvieron presentes los mejores velocistas de nuestro medio como Greek Prince, La Voleuse, Barcelona y Fenelón así como los argentinos Rancho el Medio y Enyón, el chileno Trébol Rojo y el uruguayo El Chaja. La “Reina de la Velocidad” venció en forma clara y contundente a La Velouse y Barcelona, que llegaba tercera ante el distanciamiento de Fenelón, en tanto que Rancho al Medio, el crack de Palermo, terminaba en la quinta ubicación.
Ocho meses más tarde, el 4 de noviembre de 1974, el mismo día en que el gran Santorin lograba la más grande hazaña de la hípica peruana al imponerse por 13 cuerpos en el Gran Premio Carlos A. Pellegrini, la notable Flor de Loto obtuvo su segundo clásico internacional. Nuevamente se enfrentaba a Rancho el Medio estando también en la partida el tordillo El Supremo, otro ejemplar argentino de grandes pergaminos. Pero ninguno de los dos pudo con la clase y valentía de nuestra campeona que mantuvo un pescuezo de ventaja sobre el tordillo y un largo sobre Rancho el Medio. 
Luego, el hipódromo de Maroñas, en Uruguay, fue el escenario de otra tarde gloriosa para nuestro turf. En efecto, el 6 de enero de 1974, Flaminio conseguía ganar el Gran Premio Internacional José Pedro Ramírez por un pescuezo sobre el argentino Clever y la gran favorita, también argentina, Tuileries . Y, poco después, en una pista barrosa y sobre la distancia de 1100 metros, llegó la memorable victoria de Flor de Loto que una vez más demostraba ser la mejor del continente, regresando entre aplausos tras derrotar a su encarnizado rival argentino Rancho al Medio.
Posteriormente, Flor de Loto disputó otros tres clásicos internacionales siendo protagonista de nota. Estuvo nuevamente en Argentina con motivo del Pellegrini, el 10 de noviembre de 1974, cuando ya tenía 6 años, quedando en la cuarta ubicación. El 8 de diciembre del mismo año, en Monterrico, en la recta del Gran Premio Internacional Libertador General San Martín, el caballo argentino Clear Sun fue una verdadera máquina corredora y pudo derrotar a la valiente Flor de Loto quedando tercero su hermano materno Palao. Finalmente, con casi 8 años a cuestas, corrió el 18 de setiembre de 1976, también en Monterrico, el Gran Premio Internacional América que significó su despedida de las pistas.
Fue pues, Flor de Loto una brillante y sensacional velocista. Dueña de un pique formidable, salud de fierro, noble corazón, valiente como pocas, mansa y dúctil para ser dirigida por cualquier jinete.
En toda su campaña la corrieron hasta once diferentes jinetes y con casi todos ganó. Pero con quien formó una fantástica dupla fue con Gonzalo Rojas, largamente el mejor jinete por esos años y quien hasta ahora mantiene el récord de diez estadísticas ganadas en forma ininterrumpida. Estuvo en sus controles en 36 oportunidades, ganando 30 veces, en cuatro ocupó el placé, una entró cuarto y en la otra quinto. Con él obtuvo sus tres pruebas internacionales.
Han transcurrido muchos años y aún Gonzalo Rojas conserva gran admiración por la hija de Fort Duke y Troika. En su opinión fue la mejor velocista que le tocó correr en toda su carrera como profesional. Era sanita y con una enorme clase. Tenía un pique sensacional y era ahí donde ganaba las competencias. Considera que su triunfo más importante fue el logrado en Maroñas, actuando en una cancha totalmente barrosa por efectos de la persistente lluvia y en una distancia mayor a la que estaba acostumbrada. Gonzalo también llevó a Greek Prince la noche que corrió en match contra Flor de Loto a la que conducía Pablo Alquinta y tuvo que hacer gala de todos sus recursos para superarla. “Me costó realmente mucho trabajo poderla derrotar en aquella memorable prueba” nos dice.
Otro gran jinete que estuvo en la silla de Flor de Loto fue Arturo Morales, quien la llevó a la victoria en seis ocasiones. “En verdad se trataba de una fuera de serie en distancias de recta. Mansita y veloz como un rayo. Fue de lejos la mejor velocista de Monterrico. Ya desde la partida sacaba por lo menos dos cuerpos y luego se defendía como una leona. Linda yegua. La recuerdo con cariño”, sostiene el buen Tulo.
Casi al final de la campaña de Flor de Loto, llegó a su silla el gran Ricardo Quispe, otro extraordinario jinete que tuvo Monterrico. La corrió sólo tres veces, llegando a ganar dos carreras y fue placé en la otra. Ricardo, padre de Iván, sostiene que no hay palabras para describir el pique que tenía la alazana. Para ganarla había que bajar los 56 segundos, un tiempo que muy pocos ejemplares podían conseguir. Rememora que cierto día, cuando Calquín Piannezi era su preparador, la trabajó con montura y lo hizo en un tiempazo que causó admiración entre los madrugadores. Desde entonces Calquín comprendió que la yegua no necesitaba de mayores exigencias en su entrenamiento. Aparte gozaba de una extraordinaria salud que le permitía correr “matinee, vermouth y noche” como si nada.
También con Flor de Loto ganaron Pablo Alquinta (9 carreras), Juan Picón (3), Eduardo Manrique (2), Sergio Vera (1) y Adolfo Gonzáles (1).
En su preparación estuvo inicialmente Luis Palma y posteriormente Carlos Pianezzi , Pablo Graña y su propietaria Judiht Aragón cuando llegó a sacar patente.
Retirada de las pistas, Flor de Loto fue llevada a la reproducción en el haras Tania. Allí fue servida por Raphael, otro crack del stud, naciendo un hijo llamado Rey que corrió muy poco, sin ser nada especial. Después se la llevó a Estados Unidos para continuar como yegua de cría. De su unión con Forever Sparke produjo en 1982 a Flor Canela que a su vez dio a Flor Veloz y a Flor Imperial, ambas reclutadas para el Santa Cruz Ranch, de los señores Rizo Patrón. 
Años después llegaron a correr a nuestro hipódromo de Monterrico descendientes de estas dos yeguas, entre ellos Soyuz, hijo de Stack y Flor Imperial, que como recordamos tuvo una productiva campaña con los simpáticos colores del stud Tito, de propiedad de queridísimo Roberto “Tito” Drago. 
Como hemos señalado al comienzo, la gran Flor de Loto merece su monumento al lado del campeón Santorin.


Juan José Esquerre Pasco

Noticias Relacionadas