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UNA BROMA ABRIÓ LAS PUERTAS DE LA FAMA AL JINETE GORDON RICHARDS


UNA BROMA ABRIÓ LAS PUERTAS DE LA FAMA AL JINETE GORDON RICHARDS

Después de muchos intentos, en 1953 y a la edad de 49 años, pudo por fin Gordon Richards ganar su primer y único Derby de Epsom en la silla de Pinza. En la imagen se le ve tras su gran actuación

Uno de los jockeys más populares de Inglaterra en el siglo pasado fue, sin duda alguna, Gordon Richards. Sin embargo, una broma que le hicieron sus compañeros de trabajo, le abrieron las puertas de la fama, popularidad de la que gozó por muchos años.
Una nota publicada en la Revista Argentina “El Jockey”, refiere que Richards, nacido en Shropshire, fue hijo de un trabajador de una mina de carbón y criador de ponys en su casa para dedicarlos al transporte de pasajeros. Fue precisamente en esta empresa familiar de su padre, donde aprendió a montar caballos desde tierna edad. 
Pero Gordon Richards demostró con el tiempo ser hombre excepcionalmente dotado para triunfar como jockey. Tenía un instinto de la carrera en su más alto grado. Gozaba de suavidad y fuerza y todos los caballos, por más indóciles que fueran, parecían doblegarse ante su dirección. No se desesperaba jamás y luchaba hasta el final los triunfos. De una honestidad proverbial, todos los propietarios le confiaban sus caballos con toda tranquilidad. Corría bien en cualquier distancia. 
Su familia era de modesta condición y él, al terminar sus estudios, comenzó a trabajar en una empresa como empleado. Medía 1.47 y su inclinación por los caballos hizo que sus compañeros lo bautizaran, con cierta burla, como el “Little Jockey”. Cierto día, apareció en un diario local un aviso de un entrenador que solicitaba la presencia de un aprendiz para tomarlo bajo sus cuidados. Y, los compañeros de Richards, para darle un chasco decidieron enviarle una carta de ofrecimiento escribiéndola con el nombre de Gordon. Algunos días después, Richards fue sorprendido al recibir la respuesta del entrenador Martín Hartigan aceptando sus ofrecimientos y citándolo para una entrevista. Alentado por sus compañeros, Gordon Richards se presentó a la cita y después de una conversación fue tomado como peón. Y aquí es el comienza de una historia diferente para el joven a quien burlonamente los compañeros habían bautizado como “Little Jockey”, pues sin proponérselo, se le estaba abriendo las puertas de la gloria.
Largo tiempo trabajó cumpliendo todo tipo de tareas y recibió de su ídolo Steve Donoghue - otro de los grandes látigos de la época- muchos consejos que le sirvieron por siempre. En octubre de 1920 debutó en una carrera en Lingfield sobre un outsider llamado Cloqward terminando en la cuarta ubicación. Luego en el mes de marzo del siguiente año alcanzó su primer triunfo con Gay Lord en una carrera para aprendices en Lincoln. Ese año ganó otras cinco carreras y el mismo número en la campaña siguiente. En 1923 tenía ya 42 victorias y se colocaba 11° en la estadística. En 1924 ocupó el 8° puesto con 61 victorias y en 1925 encabezó su primera estadística.
Para 1925 su figura se acrecentaba y es así que gana en esa temporada su primera estadística, con 118 triunfos. La vida le jugó una mala pasada en los inicios de 1926, cuando contrajo tuberculosis; esto lo mantuvo alejado de las pistas por un tiempo, cortándole aquel presente profesional prominente. Tras un largo período de convalecencia, Richards volvió a empuñar la fusta en 1927, retomando sus habituales visitas al círculo de ganadores, y llegando arriba de la estadística por segunda vez, con 164 victorias. 
Sufrió una grave rodada en Liverpool el año 1929, después de haber vuelto a encabezar la lista. Todo parecía indicar que estaría inmovilizado un largo tiempo. Pero Richard insistió en volver a montar al corto tiempo y el mismo día de su retorno, obtuvo cinco victorias, sobre 6 montas, en Chesptow.

En 1953, a los 49 años, Gordon Richards obtuvo su tan ansiado primer Derby de Epson con Pinza, tras años de intentos fallidos, derrotando a Shikampur, el caballo del Aga Khan, prueba en la que también había intervenido Aurore, el caballo de la Reina, criado por su padre, el Rey Jorge VI. La ovación fue inmensa para con su ídolo y la Reina fue a felicitarlo personalmente. Unos días antes, la Reina le había concedido el título de Sir, algo sin precedentes en la historia del turf. A pesar de su actualidad brillante, un accidente que le dejó una importante lesión en la pelvis marcó el fin de los días como jockey de Gordon Ricahrds, durante el transcurso de 1954. Sin embargo, siguió relacionado al turf como entrenador de caballos y asesor de jockeys.
Gordon Richards alcanzó a ganar en toda su campaña 4870 carreras y 26 formidables estadísticas, además de muchos de los clásicos más importantes de la isla, entre ellos tres 1000 Guineas, tres 2000 Guineas, dos Oaks, cinco St Leger, y sólo una vez el Derby de Epsom, pese a haber participado 28 veces en esta competencia.

Gordon Richards

Gordon Richards 


Juan José Esquerre Pasco

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