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TITANIC, CRAGANOUR Y TRAVIESO UNA HISTORIA PARA DESTACAR (PARTE 1)


TITANIC, CRAGANOUR Y TRAVIESO UNA HISTORIA PARA DESTACAR (Parte 1)

A la izquierda: Joseh Bruce Ismay presidente de la White Start Line , la principal línea trasatlántica entre Inglaterra y Estados Unidos que construyó el Titanic. A la derecha: Una pintura del crack Craganour

En esta oportunidad, voy a dedicar mi columna para tratar en torno a una impresionante historia que estoy seguro será del agrado de todos quienes me leen. Está relacionada con el hundimiento del lujoso trasatlántico Titanic y los caballos Craganour y Travieso.

Es demasiada larga, pero no valdría la pena presentarla en una apretada síntesis porque perdería su valor. Me ha costado varios días de investigación conseguir los datos y material fotográfico con el que ilustro las notas. He consultado varias obras y periódicos de la época para poder escribirla, usando un estilo muy propio mío donde me hago preguntas y yo mismo me respondo, tal como solía hacerlo cuando escribía, años atrás, mi columna “Son Rumores”, en la página hípica del diario “El Comercio” y que los antiguos aficionados que peinan canas deben recordar.

Algunos pensaban que Federico Roggero Barreda, mi gran amigo y mejor periodista, era quien la escribía poniendo solo mi nombre. Pero estaban equivocados, pues tuve desde muy joven una gran vocación por el periodismo y la gran suerte de ingresar a trabajar en un diario de la calidad de “El Comercio”, donde me nutrí de las enseñanzas de extraordinarios maestros que laboraban en ese medio, comenzando por los doctores Luis, Oscar,  Francisco, Alejandro y Aurelio Miró Quesada y los doctores Clodoaldo López Merino, Jaime López Raygada, Raúl Bueno y Tizón, Hermán Buse de la Guerra, Alfonso Baella Tuesta, Oscar Guzmán Marquina, Gilberto Escudero Oyarce y Raúl Morales Crosby, aparte de los magníficos periodistas que trabajaban en la Redacción.

Reconozco que Federico Roggero fue para mí un magnífico guía y me enseñó mucho de la parte hípica, como también a querer a los caballos de carrera y las carreras de caballos, una afición que heredé de mi padre. Pero mi trabajo en “El Comercio” no sólo se limitó a colaborar en la Página Hípica sino que alcancé cargos importantes, ascendiendo poco a poco tras mis estudios en la Escuela Superior de Periodismo “Jaime Bausate y Mesa” – hoy convertida en Universidad – donde tuve también calificados maestros.

Fui Jefe de Informaciones Locales del decano de la prensa nacional por muchos años. Pero también desde un comienzo colaboré en la Página Hípica cuya jefatura estaba a cargo de Federico Roggero. Incluso en algunas ocasiones quedé a cargo de la misma cuando viajaba al extranjero para cubrir las actuaciones de los créditos peruanos. Aquí no solo tuve la columna “Son Rumores” sino también escribí otras como “Buenos Días… Monterrico” y “Recta Final”.

Creo realmente que la historia del Titanic, Craganour y Travieso, conjuntamente con mis libros “Diez Veces Gonzalo” –dedicado a recordar la magnífica campaña del jinete Gonzalo Rojas- y “70 Años del Jockey Club del Perú” – una historia de la hípica en el país - son largamente las mejores que he sabido escribir.

Espero que esta columna sea del total agrado de todos ustedes. 

De preguntar a los gentiles amigos si alguna vez vieron o escucharon algo en torno a la historia del Titanic, estoy seguro que casi la totalidad respondería afirmativamente. En cambio, serían pocos los que darían un sí, de plantearles la misma interrogante para los nombres de los caballos Craganour o Travieso.
¿Quién no ha leído o escuchado lo ocurrido al Titanic, aquel lujoso trasatlántico fabricado con las más modernas técnicas de la época y cuyos armadores aseguraban que jamás se hundiría? Lo triste fue que la noche del 15 de Abril de 1912 la mole de acero se hundió, precisamente en su viaje inaugural. 
Esta fue una de las mayores tragedias navales de la historia de la humanidad. Tan sólo 705 de los 2228 pasajeros y tripulantes fueron rescatados del mar con vida. La enorme nave fue construida entre los años 1909 y 1912 en el astillero Harland and Wolff de Belfast. Entre sus pasajeros estaban algunas de las personas más ricas del mundo, además de cientos de inmigrantes irlandeses, británicos y escandinavos que iban en busca de una mejor vida en Norteamérica. La tragedia se produjo al chocar contra un enorme iceberg, colisión que abrió varias planchas del casco en su lado de estribor bajo la línea de flotación, a lo largo de cinco de sus dieciséis mamparos, que comenzaron a inundarse. Durante dos horas y media el barco se fue hundiendo gradualmente por su parte delantera mientras la popa se elevaba. En ese tiempo varios pasajeros fueron evacuados en los botes salvavidas. Al final, solo 705 personas pudieron ser rescatadas con vida. 

En cuanto a Craganour y Travieso hay que señalar que fueron dos buenos caballos de carrera que también hicieron historia en los anales de la hípica. El uno en Inglaterra. El otro en el Perú. Craganour figura como el único ganador distanciado en la historia del famoso Derby de Epsom, carrera disputada el 14 de Junio de 1913. Por su parte, Travieso, logró ganar en el Perú el Derby Nacional corrido en el hipódromo de Santa Beatriz el año 1931.


Oiga don Jota, perdone Ud. Pero qué tiene que ver aquel trasatlántico metido entre dos caballos de carrera. ¿Acaso existe alguna relación?


Claro que la hay. Y mucha. Pero déjeme ir por partes para explicarle estas interesantes historias.

En el caso del Titanic y Craganour, tres personas son las figuras principales. Ellos son los hermanos Joseph Bruce y Bowyer Ismay y el mayor Eustace Loder. Los hermanos habían heredado una gran fortuna de su padre, Thomas Ismay, quien fuera el propietario de la White Star Line, la principal línea trasatlántica entre Inglaterra y Estados Unidos. Esta empresa, al morir su fundador, pasó a manos de los hermanos.

El mayor era Joseph Bruce, persona incansable y responsable en su trabajo. Tomó las riendas de la compañía con mucho amor y nuevas ideas. Estaba casado y conformaba un hogar ejemplar, viviendo en una zona residencial inglesa.
En cambio, Bowyer era totalmente distinto gastando a manos llenas su dinero en viajes, mujeres, licores y caballos de carrera. No le interesaba en absoluto el negocio familiar pero mostraba notable actitud para gastar los beneficios que producía.
A principios del año 1912, ambos querían alcanzar un sueño, aunque con motivos diametralmente opuestos. La gran ilusión de Joseph Bruce era el Titanic, considerado el orgullo de la White Star Line y que había sido fabricado con una inversión millonaria y los adelantos tecnológicos de entonces. Su hermano Bowyer, en cambio, soñaba con ganar el famoso Derby de Epsom con el caballo de su propiedad, llamado Craganour.

Razón no le faltaba teniendo en cuenta que aquel hijo del gran Desmond y Veneration había demostrado ser el mejor 2 años de Inglaterra, convirtiéndose en serio aspirante para ceñirse la corona.

Desmond, el padre de Craganour, era descendiente del extraordinario padrillo Saint Simon, que en las pistas había ganado tres carreras, con dos placé y un tercero en 12 presentaciones antes de ser dedicado a la reproducción. Su madre, Veneration, había sido criada por el mayor Eustace Loder, un experto en la materia y que luego estuvo íntimamente ligado a la suerte de Craganour.

Mientras tanto, de Southampton – el puerto de salida usado por la White Star Line para su servicio de pasajeros desde 1907 – el “Barco de los Sueños” iniciaba su pomposo y promocionado viaje inaugural el miércoles 10 de Abril de 1912. Llevaba a bordo 337 pasajeros en primera clase, 285 en segunda y 721 en tercera clase que se habían embarcado para ser partícipes de uno de los cruceros más promocionados del mundo. Un total de 885 personas formaba parte de la experta tripulación.
Cinco días después ocurrió lo imaginable: el Titanic se hundió como consecuencia de los graves daños sufridos al chocar contra un enorme iceberg en pleno recorrido. 
Joseph Bruce que viajaba en el barco se salvó junto con su esposa. Se le acusó entonces de ocupar de manera desleal un lugar en un bote salvavidas. Y para la opinión pública internacional siempre sería visto como un cobarde y cómplice de la tragedia, aunque las investigaciones que se efectuaron después de la misma lo exculparon de toda culpa. Pero dejó una imborrable mancha sobre su apellido que se hizo extensiva a los miembros de su familia. Posteriormente éste renunció a su cargo en la empresa y se mudó a vivir a Irlanda donde pasó el final de sus días en completa soledad. 

Años después, los restos del Titanic fueron ubicados en setiembre de 1985 por el oceanógrafo estadounidense Robert Ballard en el fondo del Atlántico Norte, a una profundidad de 3784.

El lamentable suceso del Titanic sirvió de inspiración a muchos escritores para producir extraordinarias obras literarias. La historia fue llevada también al cine, rodándose espectaculares y taquilleras cintas. Una de ellas - quizá la más famosa- pertenece al cineasta canadiense James Cameron y representó la producción más cara en la industria del cine con una inversión que superó los 250 millones de dólares. Me pregunto ¿Quién no ha visto y llorado con esa película que se estrenó hace unos años en nuestro medio con el nombre de Titanic? Me incluyo entre ellos, pues este film, que fue la segunda película más taquillera de la historia, basada en el hundimiento del Titanic, tuvo su argumento central en los jóvenes Jack (interpretado por Leonardo DiCaprio) y la bella Rose (Kate Winslet) cuyo destino romántico se vio mermado por el hundimiento de la mole de acero. Las lágrimas brotan en cada momento, especialmente cuando el joven Jack muere congelado en una tabla de madera. La cinta, como se recordará, recibió once Premios Oscar, incluyendo mejor película y mejor director.

 


Mire don Jota, todo lo del Titanic es sorprendente, pero ¿Qué pasó con Craganour?

 

Ya enseguida le cuento. Resulta que para Bowyer la suerte de la empresa y de su hermano lo tenía sin cuidado. Él seguía firme con su vida y sus caballos. La campaña de Craganour era realmente exitosa y lógicamente continuaba soñando con ganar el famoso Derby de Epsom.

Con la monta del jinete Bill Saxby, látigo que contaba con el especial aprecio del mayor Loder (el criador de Veneration, la madre de su engreído Craganour) corrió poco antes como gran favorito para ganar las Dos Mil Guineas sobre la milla y media. Sin embargo, perdió la prueba por estrecho margen ante Louvois en Newmarket, aunque muchos vieron ganar al potro de Bowyer. 

Craganour y Louvois se volvieron a enfrentar en el Newmarkey States 15 días antes del Derby. Esta vez, fue con un nuevo jinete pues Saxby fue dejado de lado por considerar que había perdido las Dos Mil Guineas por un exceso de confianza. Y con Danny Maher en sus controles, Craganour ganó de manera impresionante, dándole la razón a su propietario y entrenador, quedando listo para disputar el Derby.
Craganour resultó lógicamente favorito en las apuestas y como gran rival surgía nuevamente Louvois que llevaba esta vez la monta de Bill Saxby. Pero también Craganour iba con nuevo jinete ya que Maher no estaba disponible por cuanto se había comprometido con montar a la potranca Sun Lat, de propiedad de Lord Rosebery, que actuaba en la misma carrera. Entonces se decidió traer de Francia al jockey americano Johnny Reiff, quien no era extraño en Epsom ya que había ganado el Derby de 1907 con Orby y el de 1912 con Tagalie con los colores de Mr. Walter Raphael, quien curiosamente era el dueño de Louvois. Además de Craganour y Louvois también fueron de la partida Anmer, caballo del Rey Eduardo VII, como también Aboyeur, Nimbus, Sun Lat, Shogun, Great Sport y Day Comet.


Esta importante prueba se vio empañada por dos importantes hechos. El anecdótico distanciamiento del ganador Craganour y la trágica muerte de Emily Wilding Davison que se había convertido en permanente activista en la lucha contra la discriminación de las mujeres que existía por aquella época.

El Derby de Epsom se disputó la tarde del 4 de junio de 1913. Al darse la partida, Aboyeur salió a comandar el grupo seguido del favorito Craganour. Luego actuaban Nimbus, Sun Yat, Louvois, Shogun y al fondo el caballo Anmer. En este orden tomaron la curva y es aquí donde se produce la tragedia de la Davison, quien gritando “el voto a la mujer” se metió a la pista, siendo arrollada por el caballo del Rey. Mientras se atendían a la dama y al jinete que había rodado, la carrera prosiguió el desarrollo, pero en su afán de buscar la victoria, los jockeys se fueron estorbando unos a los otros. Los últimos metros fueron de gran confusión, llegando a cruzar el disco cuatro ejemplares casi en una misma línea. Después de varios minutos, el Juez de Llegada dio como ganador a Craganour seguido a cabeza por Aboyeur mientras que Laovois y Great Sport llegaban a pescuezo y medio cuerpo.

Charles Bower Ismay y Craganour – Derby de Epsom 4 de junio de 1913

Charles Bower Ismay y Craganour – Derby de Epsom 4 de junio de 1913


El público emocionado comenzó a dar hurras por el caballo ganador, pero los Comisarios de oficio decidieron de inmediato abrir una investigación por los estorbos ocurridos. Finalmente, Craganour fue distanciado al último lugar.

Llegada del derby de Epsom de 1913

Llegada del Derby de Epsom de 1913


Los tres miembros del Comisariato eran Lord Rosebery, Lord Wolverton y el mayor Eustace Loder. El primero se inhibió en el veredicto porque una yegua de su propiedad participó en la prueba. Algunos cronistas de la época señalaron que efectivamente Craganour estorbó seriamente a su medio hermano Aboyeur, pero hay quienes sostenían que el mayor Loder inclinó la balanza a favor del distanciamiento en parte por represalia por el maltratado a su protegido Bill Saxby y, especialmente, por vengar a las víctimas del Titanic.

Diremos finalmente que Emily Wilding Davison murió cuatro días después en el Hospital Cottage Epsom a raíz de las graves lesiones, sin recuperar en ningún momento el conocimiento. Ella era maestra de escuela y destacada militante del movimiento feminista que a principios del Siglo XX, encabezados en Gran Bretaña por el Women´s Social and Political Union, llamadas sufragattes, luchó por el reconocimiento del derecho del voto de las mujeres. Su entierro se realizó en la iglesia de Saint Mary, en Morpeth y atrajo una gran multitud. En su lápida figura esta inscripción: “Hechos no palabras”, slogan que utilizó años atrás un partido político en el Perú.

Momento en que se produce la tragedia de Emily Wilding Davison

Momento en que se produce la tragedia de Emily Wilding Davison

Perdóneme don Jota, como es eso que finalmente. Y dónde queda Travieso el ganador del Derby del 31 en Santa Beatriz.

Esto se lo contaremos en la segunda parte de esta historia que será publicada el dia de mañana.

Juan José Esquerre Pasco

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