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PABLO MORALES CONVIERTE UN SUEÑO EN REALIDAD


PABLO MORALES CONVIERTE UN SUEÑO EN REALIDAD

Pablo Morales


Prometí publicar en castellano la interesante entrevista que hace Ben Baugh en US RACING sobre la exitosa carrera de Pablito Morales en Estados Unidos, la misma que me fuera compartida en mi Facebook por su orgullosa madre Gloria Morales. La verdad que es larguísima, mucho más larga de las que acostumbro a publicar, pero espero que sea del agrado de mis lectores.


Pablo es hijo de mi gran amigo Pedro Morales y de Gloria Goycochea y pre lo tanto sobrino de Arturo y Mirtha. Ha tenido una sorprendente campaña desde que se inició en la profesión saliendo a correr en Arequipa y de ahí dar un salto gigante para llegar al difícil medio norteamericano. Cuatro veces ha sido líder en Presque Isle Downs en Erie, Pensilvania y se encuentra constantemente entre los mejores de Tampa Bay Downs, Oldsmar, en Florida. Ha ganado cerca de 1,500 carreras figurando varios clásicos de Grupo. Un viaje a Florida para visitar a su hermana que vivía en Miami, cuando tenía 11 años de edad, fue un momento decisivo que le permitió hacer realidad su sueño de ser jinete. 
Pero mejor dejemos que Ben Baugh nos hable de ello. Aquí va la entrevista que el autor tituló “Humildad y Autenticidad” que gentilmente me ha atraducido el amigo Marcos Pazos.
Pero antes, debemos de recordar que Pablito vino a correr un Campeonato de Jinetes en Monterrico y alcanzó el título empatando con los jinetes Miguel Mena Juan Eugenio Enríquez el año pasado..

Las huellas de un niño que sigue fielmente los pasos de un padre proporciona una idea de la vida de alguien que persigue y realiza sus sueños. Esos pasos están dejando una huella indeleble en el mundo de las carreras de pura sangre y pertenecen a Pablo Morales. 
Hijo y nieto de entrenadores, Morales nació casi literalmente en el deporte, en una pequeña casa al final de muchos establos en Lima, Perú, donde creció entre varias generaciones de jinetes que se sumergirían en este apasionante mundo. 
"Ahí es donde vivieron mis abuelos toda su vida", dice Morales. "Cuando nací, mi padre ya tenía su propia casa. La casa de mi abuelo estaba justo al final del establo en el hipódromo. Tengo fotos de recién nacido junto a caballos", agrega. 
Era un estilo de vida que tenía sus ventajas, proporcionando a Morales acceso a los caballos y ver a los jinetes experimentados -su familia- quienes siempre estuvieron dispuestos a compartir puntos de vista y conocimientos. 
"Siempre trabajaron conmigo, enseñándome a montar desde que era niño. Por lo tanto, definitivamente facilitó mi carrera". 
Esas primeras lecciones demostrarían ser invaluables. Un viaje a Florida a los 11 años para visitar a su hermana (que vivía en Miami) fue un momento decisivo.
"Visité los Estados Unidos con mi madre. El esposo de mi hermana en ese momento trabajaba para Calder ahora llamado Gulfstream Park West. Me tome fotos con todos los grandes jinetes -Edgar Prado, Jorge Chávez, René Douglas, Jerry Bailey y Pat Day- y me dije a mi mismo “quiero ser un jockey y yo quiero ser un jockey en los Estados Unidos”.
Una decisión firme
Cuando regreso a Perú, empezaría su historia como atleta profesional. Un casco, chaleco y botas hechas a medida se convirtieron en parte de su atuendo de rutina y cuando tenía 12 años comenzó a galopar caballos en el hipódromo de Monterrico.
A pesar de su formación, Morales cuenta que la decisión de convertirse en jockey fue solo suya.
"Nadie realmente me empujó a nada. En todo caso, no me presionaron, porque sabían que correr en un hipódromo siempre sería un lugar desafiante”. 
Los padres de Morales lo apoyaron, pero su pasión por el deporte fue autodidacta y fue a petición suya que comenzó a montar.
Eventualmente asistía a la escuela de jockeys en Lima. Luego, el aprendiz de 15 años hizo un largo viaje a una pista poco conocida, Arequipa, sin dinero y con una gran ansiedad.
"Mi tío, que fue jockey y es un entrenador muy conocido en Perú, habló con gente de allí. No conocía a nadie. Me subí a un autobús. Fue como un viaje de ocho horas. Fui al hipódromo y monté mis primeras carreras. Gané la primera que monté".
Ese éxito inicial, que lo vio ganar tres carreras y terminar place y terceros en sus siete monturas, le dio el ímpetu que necesitaba. Más tarde puso temporalmente a raya su carrera como jinete, para honrar el pedido de su madre de terminar el año escolar, ya que solo tenía 15 años.

SE PERDIÓ UN MES DE ESCUELA

La finalización del año escolar le permitiría dar el salto de fe que le daría la oportunidad de perseguir sus sueños. Obtendría sus papeles y comenzaría a cumplir su objetivo y una vez más con el apoyo de su familia, dar el siguiente paso para convertir su visión en realidad. 
"Mi hermana me ayudó a comprar un boleto de avión y vine a Estados Unidos. De hecho llegué primero a Miami en febrero del 2005. Fui a Calder y allí empezó mi entrenamiento. Mi otro hermano estaba trabajando allí y me subí a mi primer par de caballos. La primera carrera que monté en los Estados Unidos fue en Gulfstream”, enfatiza. 
Allena's Boy le daría a Morales su primera victoria en los Estados Unidos. Sin embargo, las montas eran difíciles de conseguir y la escasez de oportunidades dejó al joven jockey con muchas preguntas. También tuvo el desafío de no poder hablar inglés ni dinero, pero perseveró a pesar de la adversidad. 
Corey Moran fue el primer agente de Morales, pero la suerte de uno en carreras de pura sangre puede cambiar rápidamente.
"Tuve un accidente, caí de un caballo en pista de césped. Estuve fuera por tres o cuatro meses. Tenía una grieta en mi cabeza, así que no podía montar".
Sin embargo, mientras se recuperaba, Morales fue contactado por el agente y ex jinete Richard De Pass. Morales le dio las gracias, pero al no tener licencia de Nueva York en ese momento, tuvo que pedirle a su madre que firmara los documentos para poder trasladarse al Estado donde se sitúa el Empire State.
"Quería que todo empezara de nuevo cuando pudiera. Entonces eso es lo que hice. De hecho, fui a Saratoga. No monté (en las carreras) en Saratoga, pero comencé a entrenarme justamente un 5 de septiembre que es mi cumpleaños".


VIVIENDO EL SUEÑO

Morales que había volado a Nueva York un mes antes de su regreso a la conducción, tenía como compañero al panameño Cornelio Velásquez, quien era una influencia estabilizadora en el joven jinete.
"Realmente no me conocía" dijo Morales. "Simplemente me dejó quedarme en su casa". Me apoyó económicamente, me dio paseos desde y hacia el hipódromo y me llevó a hacer las compras. Los dos teníamos a Richard De Pass como nuestro agente”.
Fue ese apoyo temprano en su carrera lo que haría la diferencia. Varios de los jinetes lo conocieron desde que era pequeño debido a las conexiones de su familia. Resultó invaluable en Miami y luego en Nueva York.
El adolescente se encontró en un mundo de adultos que a veces era abrumador.
"Todo fue muy de prisa. Montaba mejores caballos, que eran muy fuertes y yo era mucho más pequeño entonces. Definitivamente fue una transición”, declara. 
"Fue una locura, no podía creerlo. Solo un par de años antes estuve aquí tomándome fotos y luego pensar, “Aquí es donde quiero estar y yo no tenía absolutamente nada preparado”. 
La oportunidad de viajar a Nueva York cuando era adolescente le dejó una huella indeleble, pero aun así Morales revela que le hubiera gustado haber llegado algo mayor.
"Creo que hubiera sido mejor para mí. Fue muy temprano en mi carrera. Era extremadamente joven de mente. Pasé de vivir con mis padres a montar con lo mejor de lo mejor. Ojalá hubiera estado un poco más preparado y maduro. Creo que mi carrera habría despegado un poco más rápido con las oportunidades que tuve. Estoy feliz con lo que he logrado, pero mirando hacia atrás, ahora me doy cuenta de que era un niño.

UNA ASIMILACIÓN ANIMADA

Pero a medida que pasaba el tiempo Morales se sintió más cómodo en su nuevo entorno, adaptándose rápidamente y aprendiendo inglés de una manera poco convencional. El hecho de que fuera tan joven parecía ser una ventaja a medida que se aclimataba a un ritmo acelerado. Pudo entender lo que las personas le decían y hacerse entender también.
"Lo que me ayudó a aprender mucho fue ver caricaturas. Fue todo lo que entendí. Recuerdo haber visto el mismo tipo de caricaturas en mi casa, así que sabía exactamente de qué estaban hablando. Ya había visto los episodios en español, cosas como Bob Esponja y cosas por el estilo. Ya había visto todos los episodios. Sabía de lo que estaban hablando. Usé los subtítulos también para poder leer y escuchar lo que se decía". 
"Rompí muy rápido, comencé a ganar carreras, tuve la suerte de recoger un caballo que no había sido mi monta y convencí al entrenador para que lo montara en el Super Derby", recuerda con la sonrisa entre labios.
Y es así que lograría su mayor victoria hasta la fecha. El caballo era The Daddy con quien ganó por cabeza aquel Super Derby de Grado II dotado en $ 750,000 en Louisiana Downs. 
Sin embargo, antes de la carrera por la mente del joven jinete joven estaban pasando muchas cosas. Un mundo de oportunidades y experiencias que sería abrumador para cualquier adolescente.
Morales tenía un plan para la carrera y montó a The Daddy exactamente como lo había imaginado antes de la misma. "Honestamente creo que si hubiese competido de otra forma, no hubiera ganado. Tenía tan poca experiencia y me dije a mí mismo: “Así es como vas a conducir la carrera y eso es todo”. Probablemente me hubieran ganado si hoy lo montara. Solo seguí las instrucciones. No estaba pensando en los otros caballos o las movidas que estaban haciendo. Me limité al plan. Hoy en día, yo diría: “Este caballo viene por dentro, tengo que seguir adelante o abrirme. Hubiera reaccionado por experiencia. Aquella vez solo reaccioné a lo que había planeado". 
La victoria con The Daddy le brindó a Morales cierta estabilidad financiera. Pudo devolverle el dinero a su hermana -quien ayudó a pagar sus documentos de trabajo y al abogado-, el cual hizo posible el sueño de viajar a Estados Unidos. El dinero también le permitió traer a sus hermanos mayores a Nueva York. En ese momento, aunque disfrutaba del éxito como atleta profesional, aún no había obtenido su licencia de conducir autos. 
"Pude alquilar un lugar. Antes, me estuve quedando en la casa de un amigo. Mis dos hermanos se quedaron conmigo. Ambos consiguieron trabajos de galopadores en Belmont. Uno de mis hermanos fue jockey en Perú y el otro era agente de jockey. Todos habíamos estado metidos en este mundo", asegura. 
Como hombre de gran humildad, Morales reconoce el apoyo que ha recibido de la gente a lo largo de los años y cómo lo han ayudado a alcanzar el éxito y hacer realidad sus sueños. 
Sin embargo, su victoria en The Daddy no fue su única gran victoria en el 2005, el jockey también ganó el Handicap de Highscale en el Día de Acción de Gracias, haciendo que la celebración sea más significativa a la hora de sentarse con la familia para comer pavo y salsa de arándano.
Se suponía que un jinete del Salón de la Fama montaría a Attila’s Storm, pero circunstancias fortuitas le impidieron llegar a la carrera, lo que le permitía a Morales levantar la montura del entrenado por Rich Schosberg.
"Ramón Domínguez se quedó atascado en el tráfico. Me estaba yendo bien en ese momento, y la gente comenzó a notarme. Se dieron cuenta de que estaba disponible”, dijo.

FAMILIA Y AMIGOS

Morales, como muchos otros jinetes ha ejercido su oficio a nivel nacional, pero, durante años, ha viajado regularmente en dos circuitos, saliendo de esas ciudades ocasionalmente. Fue líder en cuatro ocasiones en Presque Isle Downs en Erie, Pensilvania y se encuentra constantemente entre los mejores de Tampa Bay Downs, Oldsmar, en Florida. 
La familia siempre ha sido importante para Morales. Su esposa es hija del entrenador de pura sangre Eduardo Rojas y su hija Sofía, que tiene siete años, y su hijo Camilo, de cinco años, desempeñan un papel importante en su vida y lo ayudan a mantenerse concentrado.
"Tenemos una casa, mis dos hijos van a la escuela aquí - en Oldsmar- nos encanta. Es el lugar perfecto para pasar el invierno".
Su evolución como jinete y su desarrollo como atleta y persona le han permitido mantenerse y alcanzar logros en un negocio muy competitivo. Su enfoque mental y su disciplina han llamado la atención de los entrenadores, infundiendo un sentido de confianza, convirtiéndolo en un jinete muy solicitado.
"Creo que ser un poco más maduro ayuda en este negocio. Sigues adelante y aprendes a tomar las cosas con calma. Competir nunca es fácil. Habrá altibajos. Queremos ganar, el nombre del juego es ganar", dice. 
Es ese enfoque positivo, la sensación de calma y el comportamiento seguro lo que le ha permitido desarrollar una sólida red de conexiones. Uno de los entrenadores que vieron su potencial fue Tim Hamm de Blazing Meadows Farm. 
Cuando la agente Paula Bacon decidió manejar la carrera de Morales quedó impresionada con el jockey por varias razones. Su fuerte ética de trabajo, dedicación a su familia y su compromiso con el deporte fueron algunos de los atributos que los unieron. Al igual que Hamm, a ella también le encantaba la forma en que termina las carreras. Pero su carácter y su respeto por los demás lo convierten en una mercancía rara en un mundo en constante cambio.
"Hará lo que yo le pida, sin quejas sobre el trabajo", dice Bacon. "Él no tiene ningún mal hábito. Él es realmente único. Es cortés, amable y tiene sentido del humor. Viene de orígenes muy humildes y aprecia todo lo que obtiene. Trabajar con él es fantástico. Lo que me llamó la atención de él antes de que lo tomara, fue su estilo sofisticado, su final. Es fuerte. Se ve cómo quieres que se vea un jinete terminando a caballo".


EXITOS EN LOS GRANDES CLÁSICOS

Ha tenido varios ganadores de clásicos desde The Daddy and Attila's Storm, sus dos primeras victorias por buen dinero desde el 2005. El jinete que se está acercando a 1,600 victorias ha logrado grandes triunfos con Zippy Shannon, Great Intentions, Cash's Girl, Akronism, Fleet Válido, Rustler Hustler, Big Wednesday, Angelofdistinction, Lotta Lovin, Leinan, Dundalk Dust, Hasay (GB), Lucky Lewis, Velvet Mood, Stardoza, Candy Exchange y Tiger Blood.
Fue el jockey líder en Presque Isle Downs en 2011-2013, compartiendo el título con Huber Villa-Gomez en 2011, y nuevamente en 2017.
Cuando Morales no está en la pista de carreras o con su familia, en sus días libres, ha encontrado la manera de mantenerse en forma para los rigores de un deporte que dura todo el año. Pone gran seriedad en mantener su nivel de condición física. Encontró algo que mejoró su agilidad, la fuerza del brazo y los reflejos. Y fue hace un año y medio que el látigo -quien no le gusta trotar-encontró otro deporte para hacer parte de su rutina de acondicionamiento.
"Pasé a meterme en el boxeo, siempre me gustó mirarlo, así que pensé que lo probaría", dice. "Realmente lo disfruté y me sentí mucho mejor. Fue muy diferente porque estás usando tanta fuerza de arma y resistencia. Después de un par de meses me sentía mucho mejor a caballo”. 
"Cuando llego a la sala de jockeys lo primero que hago es controlar mi peso y luego me meto en el sauna durante aproximadamente una hora. Cuando salgo, tomo mi programa y comienzo a estudiar. Comienzo a escribir qué caballos tienen velocidad, qué caballos vienen detrás, qué caballos y jinetes debería buscar”
Morales es un ejemplo de humildad y autenticidad. Una raza rara de atleta, un personaje evocador de otra época, que resuena con fuerza con todo lo que toca.


Juan José Esquerre Pasco

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